Prisión preventiva y salud pública: consecuencias imprevistas, resultados fatales

Un estudio reciente determinó que las tasas de VIH entre las mujeres detenidas en prisión preventiva en Moscú, de las cuales el 79 por ciento eran trabajadoras sexuales, eran mayores que entre las prisioneras juveniles y las mujeres sin hogar analizadas en el mismo período

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Descripción

Organización: Open Society Justice Initiative
País: Regional
Clasificación: Prisión preventiva
Año: 2010
Archivo: icon Prisión preventiva y salud pública

Descripción:

Como consecuencia de la aplicación excesiva de la prisión preventiva se generan ambientes hacinados, antihigiénicos, caóticos y violentos, donde los detenidos sin condena corren el riesgo de contraer enfermedades. Pero no son lo únicos inocentes cuya salud se ve amenazada por el abuso de esta medida: desde la tuberculosis en Rusia a la hepatitis C en California y el VIH/SIDA en Sudáfrica, los focos de enfermedades originados en los centros de detención se expanden rápidamente al público en general. El uso indiscriminado en todo el mundo de la prisión preventiva no plantea sólo una cuestión de derechos humanos, sino una inminente crisis de la salud pública. Las instalaciones destinadas a prisión preventiva, que incluyen calabozos que no fueron diseñados para albergar un gran número de personas ni para estadías prolongadas, a menudo obligan a los detenidos a vivir en condiciones de hacinamiento y falta de higiene, sin acceso al aire fresco, servicios sanitarios, servicios de salud o alimentación adecuada. En los peores casos, los detenidos mueren por permanecer en estas condiciones y a causa de las enfermedades relacionadas, y los sobrevivientes deben dormir con los cadáveres. En ciertos casos, los centros de detención son tan malos que los inocentes se declaran culpables sólo para ser transferidos a las cárceles donde las condiciones son mejores.
En las cárceles y otros centros de detención para condenados, los reclusos que ingresan pueden ser sometidos a estudios para la detección de enfermedades, reciben atención médica o tienen acceso al tratamiento con metadona y se les distribuyen condones. Pero con raras excepciones, no hay acceso a nada de esto durante la prisión preventiva. En cambio, los detenidos son encerrados en un centro de detención donde quedan expuestos a las enfermedades y, en muchos casos, cuando vuelven a la sociedad contagian las afecciones que contrajeron. Esto también representa un peligro para los guardias y otros empleados. En el año 2001 en Tomsk, Rusia, el centro de detención local tuvo una escalofriante tasa de infección por tuberculosis que afectó a 7000 de cada 100.000 detenidos. Fuera de la prisión, la estadística no era mucho mejor: 4.000 casos por cada 100.000 habitantes.

http://bit.ly/1wzi80p

 

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